Prozome, cerca de la meta de producir antibióticos

La productora rionegrina cumplió 21 años. De la planta de Viedma salen 40 medicamentos. La Productora Zonal de Medicamentos -Prozome- cumplió 21 años en un momento de expansión y a pasos de comenzar con la elaboración de antibióticos que la ubicará en la referencia regional, en el marco del proyecto de Producción Pública en la Patagonia.

El gran edificio, ubicado en el barrio Zatti de Viedma a pocos metros de la terminal de colectivos, grafica la expansión de estos años en la producción que abastece a los hospitales y por ende a la población que a ellos concurre, en forma gratuita, de la medicación para el primer nivel de atención de la salud. No es poco decir para los bolsillos de la gente y del Estado que debe garantizar la salud, teniendo en cuenta el costo de los medicamentos en el mercado.

Hoy el Prozome provee al Ministerio de Salud de Río Negro más de 15 millones de unidades anuales de más de 40 medicamentos básicos.

No obstante la semilla de este proyecto se remonta a 1988 por iniciativa del médico Hugo García, Ricardo Saad y Mario Panunzi, quienes le pusieron manos a la obra y hoy continúan abrazando el mismo sueño en los dos últimos casos. La crisis hiperinflacionaria de entonces no impidió comenzar el camino como tampoco interrumpir las que sobrevinieron.

En un pequeño espacio anexo a la farmacia del hospital Zatti y con escasas herramientas comenzó la elaboración de un par de comprimidos dirigidos a la atención del primer nivel de la salud. Elaborar siempre fue más económico que comprar.

Con los años la producción se fue ampliando tanto como la provisión a otros hospitales y fue necesaria la cesión de un edificio en construcción en el barrio IPPV por parte del municipio de Viedma. Refaccionado y acondicionado el 31 de Julio de 1991 fue inaugurada allí la primera planta Productora de Medicamentos sobre una superficie de 200 metros cuadrados y que hoy se extiende a toda una manzana. En 2006 se puso en marcha la actual planta de Medicamentos No Especiales y hoy se encuentra en un 70% de ejecución la infraestructura para la producción de antibióticos de 830 metros cuadrados a la que se le debe sumar el equipamiento necesario.

El Prozome elabora comprimidos, sales de hidratación oral, cremas, gel, alcohol, líquidos como sulfato ferroso, paracetamol, pedicullicidas y escabicidas, entre otros. Además es importante su participación en programas provinciales de tuberculosis, diabetes, así como en hidatidosis y chagas a nivel nacional. Desde el 2009 es el proveedor oficial del Ministerio de Salud de Nación de comprimidos de Albendazol que se indican para tratamientos de hidatidosis.

rionegro.com.ar 8-08-12

Misiones: Denuncian a farmacias que venden psicofármacos a niños de la calle

El director del Hogar de Día, Samuel López confirmó que ya es la segunda denuncia que realiza a farmacias por vender psicofármacos a niños en situación de calle. Según dijo los chicos consumen Clonazepan con alcohol, lo cual les produce un estado de descontrol que luego los deja “planchados”.

Respecto a la denuncia, López indicó que fue presentada ante Salud Pública porque es la autoridad de aplicación en lo que respecta a las farmacias habilitadas en la provincia.
Asimismo señaló que hace dos años logró realizar la primera denuncia y que la situación fue investigada y comprobada fehacientemente. “Hace dos años fue la primera denuncia a una farmacia en cercanías al Hogar de Día por la sospecha de la dispensación de psicotrópicos luego de una charla con los chicos en situación de calle que asistían a la institución”, explicó y agregó “la denuncia fue presentada al Colegio de Farmacéuticos y al ministerio de Salud, y se pudo comprobar fehacientemente la venta de psicotrópicos sin recetas y otras irregularidades”.
Además relató que el dueño de la farmacia involucrada fue hasta el hogar y le pidió que retirara la denuncia, ante lo cual López le mostró el hogar y le explicó el trabajo que hacían. “Yo tomé la decisión de denunciar a esa farmacia y a un proveedor de drogas que vivía cerca del Hogar de Día, se produjo la detención de esta persona porque se comprobó el delito”, dijo.
López indicó que el caso de la denuncia actual surgió debido a un recorrido diario que realiza personal del hogar para relevar si quedaron niños a dormir en la calle durante la noche –aunque no siempre se los encuentra a raíz de la habilitación del hogar Padre Mujica- y hacerles un seguimiento, a través del cual se pudo observar que adquirían medicamentos en una farmacia del microcentro. “Cuando lo pudimos comprobar hicimos la presentación al ministerio y al Colegio de Farmacéuticos a fines de junio”, confirmó.
Según explicó, los chicos adquirían la droga clonazepan y la combinaban con alcohol. “Es una droga que usan los mayores de edad buscando efecto ansiolítico pero mezclado con alcohol produce el efecto contrario, por lo que pone a los chicos en estado de descontrol y cuando pasa el efecto caen planchados”. Al respecto relató “eso lo padecíamos a diario antes porque ahora en el hogar está controlada la situación. Antes los teníamos que llevar a asistencia médica para que los desintoxicaran. Es muy difícil manejar a los niños cuando están en estado de adicción”.
Respecto a la problemática López expresó su preocupación de que la Provincia no esté preparada para manejarla. “No sé hasta que punto la provincia está preparada para atender estas situaciones”.
Por último indicó que es necesario tener en cuenta que los niños en situación de calle que consumen psicotrópicos lo hacen para hacer frente a la dura realidad que les toca vivir a diario.

Piden que se controlen los anuncios y propagandas médicas

A través de una iniciativa legislativa el Diputado Aldo Mensi pide que se controle el monitoreo y fiscalización de las publicidades que promocionan medicamentos y productos relacionados con la salud y que se analice la posibilidad de extender el alcance supervisando anuncios o propagandas referidas a actividades, terapias alternativas y servicios vinculados con la salud y bienestar de las personas.
El pedido se basa en la necesidad de “supervisar” todo aviso, anuncio o mensaje publicitario referido a productos vinculados a la salud, incluyendo los dirigidos a promocionar artículos de perfumería, belleza, cosméticos, alimentos y otros, cuyas publicidades pueden potencialmente generar falsas expectativas acerca de las propiedades o beneficios reales del producto, inducir al error o confusión y hasta dar a entender que sólo con su uso o ingesta se mejoran determinadas patologías, estados nutricionales o se previenen problemas de salud.
También la iniciativa apunta “a supervisar aquellos que publicitan actividades desarrolladas en locales, centros e institutos en los que se ofrecen y brindan servicios como nutrición, alimentación, flebología, medicina estética, tratamientos y métodos alternativos para solucionar dolencias físicas y psíquicas de las personas y sitios donde aseguran hacer trabajos para sacar males hechos por terceros, abrir caminos para que las personas tengan logros económicos, amorosos o puedan recuperar la salud y tantas otras promesas”.
“Es tal la invasión y proliferación de mensajes que resulta necesario conocer si ellos se corresponden con las cualidades, la función o uso del objeto publicitado”, argumenta el proyecto.

 

Pfizer y Johnson & Johnson suspenden estudios clínicos sobre Alzheimer

Los laboratorios farmacéuticos estadounidenses Pfizer y Johnson & Johnson anunciaron el lunes que suspendieron los estudios clínicos en fase 3 (final) de una nueva terapia para combatir el mal de Alzheimer.

Pfizer y Janssen Alzheimer Immunotherapy, filial de Johnson & Johnson, indicaron que sus estudios de la molécula ‘bapineuzimab’ en pacientes que sufren de una forma ligera o moderada de la enfermedad de Alzheimer no arrojaron las mejoras esperadas en las capacidades cognitivas o funcionales de los individuos.

Se trata de la segunda vez en menos de un mes que estos laboratorios anuncian un fracaso en las investigaciones de esa molécula.

El 23 de julio, indicaron que los objetivos no habían sido alcanzados durante un estudio clínico de fase 3 en pacientes portadores del gen ApoE4 (que incrementa las posibilidades de padecer Alzheimer), pero que continuarían sus investigaciones.

Esta vez, los laboratorios anuncian la completa “suspensión del estudio clínico en fase 3 del bapineuzimab intravenoso para (la forma) ligera a moderada del mal de Alzheimer”.

Johnson & Johnson indicó que este fracaso tendrá un impacto de entre 300 y 400 millones de dólares en sus resultados de tercer trimestre.

Yahoo Noticias 7-08-12

Recompensas en efectivo aumentan la adherencia a medicamentos

Un estudio revela que las recompensas semanales de tan sólo 5 dólares aumentan la adherencia de los pacientes a los medicamentos. “Ayudan a que los pacientes comprendan que queremos que reciban un tratamiento”, dijo la doctora Deb Sodt, directora del Programa de Prevención y Control de la Tuberculosis del Departamento de Salud de Minnesota y que no participó del estudio.

Estudios recientes habían sugerido que casi la mitad de los pacientes no siguen las indicaciones del médico, aun cuando se trata de enfermedades que pueden ser fatales. Cada año, 130.000 personas mueren en Estados Unidos porque no toman los fármacos para prevenir las consecuencias de la enfermedad coronaria, por ejemplo. El equipo de la doctora Nancy Petry, de University of Connecticut, revisó 21 estudios que les habían ofrecido incentivos a pacientes tratados por tuberculosis (TB), adicciones, VIH, hepatitis, esquizofrenia y prevención del ACV. Un tercio de los estudios les habían ofrecido a pacientes con TB recompensas semanales de 5 o 10 dólares para adherir al tratamiento.
 Los que tomaban los fármacos según la indicación médica (los médicos los observaban o los controlaban con dispositivos electrónicos cuando se abrían los frascos) recibían vouchers para el supermercado, boletos de colectivo, alimentos y ropa, o dinero. El equipo observó que los participantes eran más propensos a adherir al tratamiento si podían ganar 50 dólares o más por semana. Sólo cinco estudios habían ofrecido ese tipo de incentivo a pacientes bajo tratamiento por VIH o adicciones; las recompensas eran de hasta 96 dólares por semana. El programa de Minnesota ofrece 5 dólares en vouchers para el supermercado a quienes adhieren al tratamiento de la TB desde hace años. Pero la entrega no es automática, según explicó Sodt. Los incentivos sólo se usan si ayudan a que la persona complete el tratamiento.
En un estudio, el equipo de Petry analizó si los participantes podían ganar hasta 70 dólares por semana (a entre 2 y 10 dólares por dosis) a cambio de tomar correctamente los medicamentos para el VIH durante cuatro semanas. El 90 por ciento del grupo que podía recibir la recompensa tomó los medicamentos, comparado con el 69 por ciento de los que no recibían el incentivo. En otro estudio de 1990, sobre personas con TB, esos resultados fueron, respectivamente, del 64 y el 27 por ciento. El seguimiento había durado entre 9 y 12 meses.
Las recompensas ofrecidas por lo menos una vez por semana eran las que más alentaban a los pacientes a adherir al tratamiento. Y cuanto más duraban esas recompensas, mejor. Los estudios duraron un promedio de 24 semanas. Petry señaló que el uso de estos incentivos es más complicado en los tratamientos que son de por vida, como contra el VIH y la hipertensión. Aun así, indicó que ofrecerlos sería costo-efectivo para las aseguradoras, en especial cuando se trata de controlar la hipertensión y el colesterol. Pero las recompensas no son la única opción. Estudios recientes sobre pacientes diabéticos sugirieron que el respaldo de un amigo o un mentor sería tan efectivo como el dinero.

Se inauguraron aulas en homenaje a Risieri Frondizi y Ricardo Rojas en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA

El rector Ruben Hallu y el decano Alberto Boveris inauguraron las aulas 102 y 103 de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires que llevan los nombres de Risieri Frondizi y Ricardo Rojas, respectivamente.

 
El acto de inauguración, que se realizó en el 1º piso de la Facultad, contó con la participación del decano de la Facultad de Medicina, Alfredo Buzzi, la decana de la Facultad de Odontología, Beatriz Guglielmotti, y la Secretaria de Asuntos Académicos de la Universidad; María Catalina Nosiglia.
El decano Boveris dio la bienvenida a los asistentes, invocando a Domingo Faustino Sarmiento al decir que cuando se inauguran aulas se inauguran templos del saber. “Cuando la Facultad fue creada, hace 55 años, tenía 30 profesores. Hoy tenemos 180, había cerca de 500 alumnos, ahora tenemos 3.900 inscriptos para este cuatrimestre. Por eso es importante conseguir más espacios para poder dar clase” puntualizó Boveris.
Por su parte, la secretaria de Asuntos Académicos, realizó una semblanza de Ricardo Rojas y de Risieri Frondizi. Al remarcar que Ricardo Rojas, como rector de la Universidad de Buenos Aires, fue defensor de la Reforma Universitaria del ’18, apoyó la asistencia libre, la docencia libre y la representación estudiantil; como así también la gratuidad de la enseñanza, el régimen de concursos y el ingreso irrestricto. Al referirse a Risieri Frondizi, Nosiglia señaló cómo “conformó una nueva Universidad que estaba sostenida en una profunda reflexión sobre los fines, tareas y la naturaleza de la vida universitaria”

En su exposición, el rector Hallu destacó que “los rectores de la UBA como Risieri Frondizi, con los proyectos UBANEX, Nicolás Avellaneda con las becas que llevan su nombre y Ricardo Rojas con otras becas de sostenimiento que llevaran su nombre han trabajado con una fuerte convición para mejorar esta Universidad y nuestro compromiso apunta a pronfundizar estos caminos de reconstrucción de la Universidad en su relación con la sociedad”.
Una vez inauguradas las aulas, las autoridades presentes recorrieron los pisos 3º y 5º donde también habilitaron las salas compartidas para el desarrollo de trabajos prácticos.

Fuente: Prensa – Universidad de Buenos Aires

Chile: Parlamentarios opositores advierten rechazo a polémica ley de medicamentos

Parlamentarios del PS y el PPD junto al Colegio de Químicos Farmacéuticos volvieron a manifestar su oposición a la ley que permite la venta de medicamentos en góndolas, asegurando que permitirá la venta clandestina de fármacos.

A pocos días de que sea votado en la Cámara de Diputados el polémico proyecto de ley que permite la venta de medicamentos en góndolas, supermercados y otros lugares distintos a las farmacias, los diputados de la Comisión de Salud, Juan Luis Castro (PS) y Marco Antonio Núñez (PPD), junto a representantes del Colegio de Químicos Farmacéuticos, advirtieron que la iniciativa aumentará la venta ilegal de remedios.

Ello porque, según sostuvo Castro, la fiscalización ya es insuficiente y lo será aún más: “Las mil 500 farmacias que hay en Santiago no tienen más de cuatro inspectores que la fiscalicen. Recientemente, todos hemos visto las irregularidades y fenómenos de corrupción que se producen detrás de un mesón de una farmacia y si la autoridad no es capaz de controlar mil 500 farmacias nos preguntamos si será capaz de controlar diez mil establecimientos del tipo almacenes, bazares, supermercados, restoranes, bares, ferias libres, que son los lugares en que ahora se quiere permitir la venta de remedios”

El parlamentario advirtió además que nada garantiza que en una cadena de supermercados o lugares similares los remedios estén más baratos que en las farmacias, porque lo que le interesa al vendedor es instalar este producto aunque esté vencido, en dosis fraccionadas sin conocer sus detalles y aprovechándose de la ingenuidad de las personas.

El diputado Castro auguró que el proyecto será rechazado, no sólo por la Concertación sino además por sectores de Renovación Nacional, e hizo un llamado al ministro de Economía, Pablo Longueira, principal impulsor de esta iniciativa, a no dejarse presionar por la embajada de Estados Unidos que es uno de los principales interesados en que se apruebe.

En la misma línea Mauricio Huberman, vicepresidente del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile, afirmó que mantienen su rechazo al proyecto, ya que la venta ilegal de fármacos, que ya ocurre en el país, se multiplicará por diez y con ello aumentarán los problemas para fiscalizar esta situación, lo que se suma otros problemas como el no contar con un especialista que resuelva las dudas, favorecer la automedicación, las intoxicaciones y la falsificación de medicamentos.

Críticas que fueron rechazadas por Jorge Velis, director de la Cámara de Medicamentos de Venta Directa, quien recalcó que siempre se ha buscado una justificación para ir en contra de este proyecto, pero que están pensando como médicos y no como parlamentarios, al impedirle a la gente elegir.

“Me parece increíble que ellos voten de esa manera. Nosotros les hicimos llegar todos los antecedentes. Cuando hablaban de intoxicación, les demostramos que era falso, que los estudios hechos en Chile y en el extranjero demuestran que eso no es así. Ahora inventaron esto de que va a aumentar el nivel de falsificación o de venta ilegal, dicen que esto ha pasado en otros países. Bueno, podríamos debatirlo, pero esas son afirmaciones tiradas al voleo que no tienen ningún respaldo, de ningún tipo”, recalcó.

Para Velis, los problemas con los productos vendidos en las calles no están relacionados con los llamados medicamentos fuera de farmacia,OTC por sus siglas en inglés, sino con fármacos que se venden con receta.

El proyecto será votado este miércoles en la Sala de la Cámara Baja luego de haber sido rechazado en la Comisión de Salud y aprobado, por un solo voto, en la Comisión de Hacienda.

El Nortero – 6-08-12

Luz verde para la comercialización de píldoras inteligentes en Estados Unidos

Píldoras con sensores diminutos capaces de informar al médico o paciente sobre si está tomando o no correctamente su medicación están a punto de salir a los mercados europeo y estadounidense.

El sistema consiste en un sensor de 1 milímetro de largo, que puede incorporarse tanto en pastillas como en otros productos farmacéuticos (es decir, es comestible pero no digerible). Según ha explicado la compañía fabricante, Proteus Digital, el magnesio y el cobre con el que están hechos estos dispositivos reaccionan al entrar en contacto con el ácido estomacal, generando corrientes eléctricas que permiten al sensor el envío de señales al exterior a través de los tejidos del paciente.

Estas señales se transmiten a un parche que el sujeto debe llevar durante siete días, para almacenar diversos datos, como la hora de ingesta de un determinado medicamento, el ritmo cardíaco, la temperatura y la posición del cuerpo. De ahí la información se envía por Bluetooth a la aplicación del celular del médico, familiares o el mismo paciente.

Tuberculosis, diabetes y otras enfermedades crónicas

“La reciente validación del producto la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA en sus siglas en inglés) marca un hito en la medicina digital”, expresó el estadounidense Eric Topol, profesor de genómicas y autor del libro La Destrucción Creativa de la Medicina: cómo la revolución digital creará un mejor sistema de salud .

Topol añadió que “digitalizar pastillas por primera vez en conjunción con nuestra infraestructura sin cables podría ser la nueva manera de llevar una medicación adecuada y gestionar los tratamientos de enfermedades crónicas”.

La compañía fabricante señaló que lo importante de un desarrollo como éste es que permitirá a los pacientes registrar el uso real que están dando a los medicamentos, lo que tendrá vital importancia en personas afectadas por tuberculosis, diabetes y otras enfermedades crónicas.

Tras la aprobación del FDA se espera que el medicamento inteligente esté disponible pronto, aunque todavía se desconoce cuál será su costo.

Una nueva era para la medicina digital

La idea de elaborar drogas inteligentes lleva varios años circulando en el mundo de la medicina. Por ejemplo, se han desarrollado cápsulas con cámaras de video incorporadas para explorar el interior del organismo.

Tampoco es la primera vez que se fabrica una pastilla para controlar el consumo de medicamentos del paciente. En la Universidad de Florida presentaron en 2010 un sistema similar; una pastilla con microchip incorporado que enviaba señales con información a un teléfono celular o computador.

Además, se ha ensayado la implantación de dispositivos programados para inyectar drogas en el paciente a determinadas horas, así como sensores acoplados en el cuerpo que envían electrocardiogramas a dispositivos móviles.

La Nación on line – 6-08-12

Doctor, la cuenta…

 

 

Por Marcelo Rodriguez – Página/12 Sup. Futuro 04-08-12

“El medicamento será suministrado sin costo alguno para usted durante el ensayo. Sin embargo, si el medicamento se aprueba para su comercialización mientras que aún está inscrito en el ensayo, usted o su compañía de seguros tendrá que pagar por él.” Si su vida dependiera de ese medicamento pero su costo de mercado lo hiciera inaccesible, ¿aceptaría o no las condiciones? Es el texto de un formulario que una compañía de ensayos clínicos en Estados Unidos hacía firmar a los ingresantes.

Los protocolos de ensayo clínico son las pruebas de eficacia, seguridad y efectos adversos que debe atravesar todo nuevo medicamento antes de ser usado masivamente. Estudian o comparan su acción en personas, una acción que de algún modo se puede prever en las imprescindibles etapas previas de investigación in vitro y en animales, pero que en definitiva es desconocida, es la incógnita que se busca revelar.

A pesar de que la Declaración de Helsinki, consensuada por la Asociación Médica Mundial (WMA), fijó en 1964 un marco para que la investigación biomédica se ajustara a la integridad y los derechos humanos, la complejidad de la relación asimétrica que se establece entre investigadores e investigados –y, en un sentido más amplio, entre la industria farmacéutica y el resto de la sociedad– cuenta con puntos nebulosos.

Al considerar los avances médicos como un beneficio para la humanidad en su conjunto se choca en principio con que la dinámica de producción de estos avances está a cargo, en su mayor parte, de unas pocas compañías privadas en el mundo que pueden solventar sus altos costos. Directa o indirectamente, éstas reclutan pacientes que reúnan las condiciones de salud necesarias para ser tratados con el medicamento bajo estudio, éstos consienten en acceder al tratamiento experimental gratuitamente y así se genera –en el caso óptimo– una relación de mutuo acuerdo y beneficio. Pagarles a los pacientes está razonable y suficientemente prohibido, a fin de evitar que alguien se someta por necesidad.

Normalmente, la compañía patrocinadora del estudio se hace cargo de todas las cuentas, incluidos los controles médicos integrales del paciente (las empresas aseguran que éste es un gran atractivo) y, por supuesto, los medicamentos y los honorarios de los investigadores médicos y los gastos administrativos.

La incógnita viene después. Muchas de las compañías farmacéuticas que realizan este tipo de estudios siguen proveyendo los tratamientos a los pacientes una vez finalizado el estudio, aun sin estar obligadas por las leyes a hacerlo. Hasta aquí, permanecemos en el terreno donde lo correcto es compensado por la buena voluntad de los programas de caridad y responsabilidad social empresaria.

El ejemplo del principio fue elegido por Ignacio Mastroleo, profesor de Filosofía de la UBA y becario del Conicet, en el marco de su beca de doctorado para su trabajo “Justificación de la obligación de continuidad de tratamiento beneficioso para los sujetos de investigación”, que ganó el premio de Bioética de la Fundación Jaime Roca. Tal vez no responde a la generalidad, pero sirve para plantear un problema real en la relación actual entre sujetos bajo investigación, investigadores e industria, y por qué no, en la relación de la ciencia con la sociedad de mercado en la que se desarrolla.

Por haberse prestado a que Edward Jenner (1749-1823) probara en él su primera vacuna contra la viruela en 1796, James Phipps (1788-1853) se convirtió a los 8 años de edad en un héroe de la historia de la ciencia. Hoy la tendencia hegemónica –que incluye posiciones muy diversas, desde la inaugurada en 2001 por la Comisión Asesora de Bioética estadounidense (NBAC) hasta la crítica del influyente autor Alan Wertheimer, de los Institutos Nacionales de Salud de ese país– concibe la relación entre investigador e investigado como un acuerdo de reciprocidad en el que cada parte recibe un paquete de beneficios (que en el caso del paciente bajo estudio incluye un tratamiento potencialmente beneficioso y control médico integral) a cambio de determinado compromiso. Dentro de la lógica de esta “reciprocidad de mercado” –con un contrato por tiempo acotado y libremente acordado por las partes–, resulta difícil justificar que la institución patrocinadora deba seguir aportando beneficios (pagar el tratamiento) una vez finalizado el ensayo.

Hay soluciones de compromiso que extienden el beneficio del tratamiento por un tiempo x después del ensayo, pero solucionan la paradoja abierta entre un sentido moral que indicaría dar el tratamiento a quien depende de él y no tiene cómo pagarlo después de haberse prestado a las pruebas, y un sentido de la reciprocidad económica, que considera que no existe obligación ninguna una vez cumplido un contrato.

Pero esta supuesta transacción entre particulares se diluiría cuando se considera a la actividad científica en el marco de una sociedad que puede (y necesita) verse beneficiada con ella. En ella, el paciente puede no estar motivado por el beneficio personal, como sugiere el punto de vista mercantilista. Mucha gente participa de éstos esperando que se halle la cura para una enfermedad, o para que el problema tenga visibilidad social en busca de una solución. Evidentemente, existen muchos beneficios (y obligaciones también) que exceden los términos de cualquier consentimiento informado.

El trabajo de Mastroleo aporta conceptos de reciprocidad más abarcadores que el de mercado, como el de reciprocidad comunitaria formulado por Gerald A. Cohen en 2001, que se basa en el deseo mutuo de cooperar. Y otro quizá más realista: el de reciprocidad democrática, basado en el filósofo estadounidense John Rawls (1921-2002), que habla de acuerdos celebrados en el marco de principios de justicia aceptados por todas las partes. Es diferente de lo que hoy ocurre, cuando los términos del acuerdo son invariablemente impuestos por una de las partes, sin posibilidad de negociación.

Los casos puntuales terminan siendo dirimidos por abogados, pero es a la sociedad en conjunto a la que le corresponde decidir la jerarquía que da a los derechos humanos y a la investigación científica.